Javier Taure – ¿Por qué los políticos viven tan bien mientras nosotros somos incapaces de reaccionar?

He recibido un e-mail que me ha hecho ver las cosas desde otro punto de vista. No suelo poner nada relacionado con política en este blog, pero creo que la situación del país lo exige. Os recomiendo esta lectura de un autor llamado Javier Taure. En vez de propagarlo por e-mail, he preferido hacerlo público en un blog, creo que en estos momentos puede llegar a más gente.

Bueno, aquí tenéis. Ya me diréis qué os parece…

Cada vez se hace más patente la gran diferencia que existe entre la clase política y el ciudadano de a pie.
Al igual que los aristócratas de antaño, los políticos actuales han constituido una casta social cargada de privilegios. Están por encima de nosotros, se saltan la ley a su antojo y hacen y deshacen lo que les da la gana. Se consideran una raza superior y actúan en consecuencia.
Han convertido la corrupción en norma, la mentira en una costumbre. Suben impuestos a su antojo, se inventan otros nuevos. Prohíben a diestro y siniestro, amenazan y nos imponen nuestra forma de vivir. Por cualquier pequeño error el ciudadano sufre castigos abusivos, exagerados: hasta 600.000 € por fumar en un local, pérdida de la custodia de tu bebé por no llevarlo en el coche en una silla homologada, embargo inmediato de tu cuenta por cualquier motivo…..etc, etc.
Ellos viven en su mundo con una justicia a su medida. Pueden hundir un país e irse de rositas sin dar explicaciones a nadie, malversar nuestro dinero a su antojo mientras a nosotros nos cae implacablemente todo el peso de la ley por un simple error en la declaración de un IVA.
Parece extraño que el ciudadano no salte a la calle y acabe con todo este abuso. ¿ Tan cobardes somos para quedarnos de brazos cruzados mientras se ríen de nosotros en la cara ?.
No, no es cobardía, es impotencia. En realidad no podemos hacer gran cosa porque hemos caído en una trampa muy bien estudiada.
La clase política de nuestras democracias modernas a creado un tipo de sociedad basada en un sistema que no es nuevo por cierto, pero si muy eficaz. Se llama “ El método Willy Lynch “ y comenzó a utilizarse en el s. XVIII para controlar las plantaciones de esclavos.
El sistema ha sido adaptado a nuestros tiempos e incluso se le han añadido aspectos que lo diferencian del sistema primitivo pero lo hacen más eficaz. Por ejemplo el método se pensó para emplearse en una estructura dictatorial como era una plantación algodonera de esclavos, sin embargo y paradójicamente; funciona mucho mejor en una democracia.

¿Cómo funciona el sistema?
Como van a ver ahora, es sencillo, eficaz, económico, permite al gobernante que nadie se le tire encima y con solo implantarlo una vez durará siempre ya que es el propio ciudadano quien se encarga de mantenerlo y transmitirlo a sus hijos. Además aquí en España el método funciona mejor que en ninguna parte y en consecuencia nuestros políticos son más numerosos y con mayores privilegios.
Veamos:
Lo primero que debe hacerse es separar a los ciudadanos por grupos: hombres y mujeres, catalanes y españoles, fumadores y no fumadores, Barça – Real Madrid, Fachas y Sociatas……etc..etc.
Este aspecto se ha conseguido en España de forma muy satisfactoria.
Se consigue mediante los medios de comunicación haciendo resaltar los excesos de unos grupos sobre otros. Se dice que los españoles viven de los catalanes o a la inversa, se señala el mal trato a las mujeres, los riesgos del fumador pasivo o se recrea la guerra civil.
Luego se siembran puntos de crispación para que los grupos se peleen entre si. Esto se logra a base de prohibiciones o al contrario: de conceder derechos. El derecho a elegir crea factores de discrepancia.
Vamos a ver dos ejemplos: con la ley anti tabaco ( una prohibición ), se han creado dos grandes grupos que no paran de pelearse.
Con el derecho que tiene ahora un niño a adoptar el apellido del padre o de la madre se crea un factor de crispación entre las familias que antes no existía.
Cabe señalar que la crispación familiar es importantísima para el funcionamiento del sistema. La familia es el núcleo básico de toda sociedad, no es bueno para el método que la familia permanezca unida, es mucho mejor que se disperse y así los niños aprenden ya de pequeños conceptos tan importantes como la falta de solidaridad y la denuncia a los seres queridos.
Como resultado tendremos una sociedad en donde reinará la intolerancia, pero ¡ ojo !: lo mejor de todo y lo que lo diferencia del método de Willy Lynch es que esta será una sociedad democrática, una sociedad de derecho en donde se supone que todos los desmanes se cometen en nombre del pueblo y que es eso lo que hemos votado. Así que ¡ a callar !, aquí no hay dictador ni tirano y en consecuencia no podemos luchar contra nadie.

¿Qué sucede entonces en una sociedad así y como se benefician los políticos de ello?
Bien, tenemos ya una sociedad intolerante, llena de normas y prohibiciones. Nos han hecho creer que todo lo que no nos gusta nos perjudica. Si no nos gustan los perros nos molesta que otros los tengan, si no fumamos nos preocupa ser fumadores pasivos. Nos molesta el ruido del tren, el tráfico, también nos molesta que los niños jueguen ( si no son nuestros ), el ruido del vecino de arriba…..¡ todo nos molesta !. Y es entonces cuando comenzamos a pelearnos entre nosotros, a controlarnos unos a otros sin darnos cuenta que lo que ahora recriminamos al vecino se nos vendrá luego en nuestra contra.
De ese modo nosotros mismos hacemos de policía, nos denunciamos mutuamente y el odio se disipa entre nosotros. El odio que tendría que dirigirse hacia quien nos está esclavizando nunca llega a subir arriba. La razón es que al emplear el odio contra nuestro vecino, familiar o compañero; nos mantenemos desunidos y nos impide emplearlo contra quien realmente nos está amargando la vida.
Ya se sabe que un pueblo unido jamás será vencido. Así que lo interesante es mantenernos lo más separados posible. Para ello los gobernantes promocionan la denuncia y el recelo entre nosotros ya que el beneficio que sacan de ello es substancioso.
Supongamos que Juan denuncia a Pedro por llevar el perro desatado. Como consecuencia a Pedro le ponen una multa de 150 € y este a su vez denuncia a Juan por fumar en un bar. Entonces ponen a Juan una multa de 150 € por fumar y de paso otra a Toni, dueño del bar de 3000 €.
Toni muy enfadado denuncia a ambos por irregularidades en sus negocios y les ponen sendas multas de 3000 € a cada uno. Veamos ahora que pasa:
Juan, Pedro y Toni se odian a muerte y han pagado un montón de dinero en multas. El dinero de las multas no se ha repartido entre ellos, se lo ha quedado la Administración y pasa gran parte de él al bolsillo de los políticos.
Entre tanto los políticos se han embolsado un buen dinero sin hacer nada, se han ahorrado otro tanto en policías ya que el propio ciudadano les hace el trabajo y pueden usar esos policías en, por ejemplo, controlar las carreteras para poner más multas. Además se ha sembrado el odio entre los ciudadanos y pueden aprovechar el desconcierto para subir impuestos. La clave es conseguir que nos odiemos más a nosotros mismos que a ellos y de este modo les dejemos tranquilos.
Nunca antes de ahora ha habído tanto odio entre el Barça y el Madrid, entre hombre y mujeres, padres e hijos, vecinos……..No es que estemos todos locos, es que se nos está avocando a ello.

¿Qué podemos hacer para luchar contra esta lacra?
Eso es lo malo, sinceramente pienso que poca cosa podemos hacer. Hay que pensar que para conseguir una sociedad así se necesitan varias décadas de adoctrinamiento y por consiguiente se necesitarían bastantes años más para salirnos de este sistema y sobre todo tendríamos que estar unidos. Además el sistema ha creado unos planes educativos que han dado por resultado una sociedad bastante insolidaria, pueril, inculta y alejada del esfuerzo. Gran parte de la sociedad española actual no se molestará en leer este artículo ( demasiadas letras ) y mucho menos en interpretarlo. Así que lo único que se puede hacer es aportar nuestro granito de arena, yo al menos es lo que intento hacer escribiendo y difundiendo esto.
Lo primero que debemos hacer es identificar a nuestro enemigo. No es el vecino que pone música por la noche, ni el hincha del equipo contrario, ni nuestra mujer. El enemigo es el político, repito, el PO-LI-TI-CO y es contra ese con quien hay que luchar.
Políticos de cualquier color, no se deje engañar. Solo hay tres clases de políticos: los corruptos, los no corruptos pero que colaboran con los corruptos y los que no son corruptos ni colaboran pero miran a otra parte y no hacen NADA por resolver esto.
Métanse en la cabeza que a la mayoría de políticos el país les importa muy poco, solo es un medio para vivir maravillosamente. Les da igual que el país vaya bien o mal porque son conscientes que cualquier nación por pobre y mísera que sea, siempre mantiene a sus gobernantes en una opulencia llena de lujos y excesos. Un país es un huerto que siempre da frutos, aunque no llueva o se queme, el dueño del huerto siempre vivirá de él opiparamente.
Pero si poco les importa el país, usted todavía les importa menos, solo quieren de usted una cosa: el voto. Lo demás les da absolutamente igual. Durante esta crisis se podría haber evitado que miles de familias se quedasen sin vivienda, sin embargo ningún político ha hecho nada al respecto más allá de las palabras..
Si tenemos claro quien es nuestro enemigo conseguiremos al menos hacer una sociedad más tolerante con nosotros mismos. Eso ocurre en las dictaduras: el poder aprieta pero el ciudadano se ayuda y se apoya contra el poder porque todos saben cual es el eje del mal. También pasó lo mismo en España sin ir más lejos durante la dictadura. En esos tiempos la gente era mucho más solidaria.
Aunque tengo mis propias simpatías políticas he intentado hacer este escrito alejado de ellas, no influir en el lector ninguna tendencia. Quizá la anarquía sea lo que mejor se adapte a estas lineas, pero les aseguro que ni soy anárquista ni pretendo difundir esas ideas.
En resumen: seamos más tolerantes con las personas que nos rodean y a la hora de ir a votar pensemos bien, no a quién votar sino si debemos votar o no. La ausencia de votos es lo único que de momento altera a los políticos, el voto es su alimento y viven de él, por ese motivo piense bien si vota o no.
Actualmente no hay ningún político en España capaz de responder a una pregunta sin irse por las ramas. Nos piden un voto muy concreto pero a cambio ellos no lo son en absoluto. No hay ningún político capaz de responder a una pregunta con un simple “ SI “ o “ NO “, eso es algo que usted, yo y cualquiera hacemos todos lo días, si embargo ellos son demasiado cobardes y no quieren comprometerse.
Si encuentra algún político que le hable claro, que no tenga pelos en la lengua; vótele, no se preocupe a que partido pertenezca. Pero mientras no sea así, quédese en casa y que les voten los ilusos.
Quizá de este modo consigamos algún día una sociedad mejor.

J.Taure